El analfabetismo impide el desarrollo personal y representa una violación al derecho a la educación, que todos tenemos. No hay un país que pueda utilizar correctamente los adelantos de la ciencia y la tecnología, si en su país hay un alto porcentaje de analfabetos. Y el sentimiento de identidad, tan importante para los pueblos, no puede profundizarse sin la escritura.
Luchar contra el analfabetismo es luchar por el respeto de los derechos humanos y contribuir a fomentar el desarrollo, en el más amplio sentido del término.
Las campañas de alfabetización son generalmente más necesarias en las zonas rurales, donde las personas tienen mayores dificultades para acercarse a los centros de enseñanza.
Uruguay tiene un porcentaje de alfabetización mucho más alto que el de otros países de América Latina, África y Asia, pero conviene destacar que “estar alfabetizado” no significa solamente aprender a leer y escribir, sino ejercitar esas habilidades para que no se pierdan.