Los orientales no participaron de las reuniones previas a la Convención, que fue firmada en términos preliminares planteando condiciones desventajosas para nuestro país; nuestra soberanía quedó comprometida. Además, Brasil exigió como condición indispensable para firmarla la desocupación de las Misiones por Rivera. Por otra parte, los límites del Estado Oriental no quedaron determinados. El 4 de octubre de ese mismo año se realizó en Montevideo la firma de aceptación de la Convención por el Gobierno oriental, ante un delegado de las Provincias Unidas y otro de Brasil. El documento definitivo nunca llegó a firmarse.
La idea de la independencia absoluta había ganado también a la mayoría de los orientales, los que “no eran ni serían jamás argentinos ni brasileños”. Esa solución fue la que se adoptó en definitiva por la
Convención Preliminar de Paz del 27 de agosto de 1828, que tenía serios defectos, pues no establecía los límites del nuevo Estado (fuente de conflictos futuros con el fronterizo Brasil) ni reconocía la voluntad independentista del pueblo oriental.
Fuentes: Diccionario Enciclopédico Uruguayo de Ediciones de la Banda Oriental y Breve Historia del Uruguay Independiente de Benjamín Nahum de Ediciones de la Banda Oriental.